CRISTINA BLANCH: PELL DE SOL I LLUNA

Hay una piel que no se ve, hecha de luz y silencio. Es la piel que recuerda el paso del Sol sobre el agua, la calidez salada del viento de verano, la caricia sutil de la Luna cuando la noche lo abraza todo. En cada trazo, la pintura se convierte en paisaje y piel, memoria y presencia. La sal cristaliza los instantes vividos, como si quisiera retener el calor de un verano que huye, o la luz tenue que sólo la luna sabe regalar.

Esta exposición es un viaje sensorial entre el día y la noche, entre el cuerpo y la naturaleza. Es una invitación a mirar con los poros abiertos, a escuchar el murmullo del color, a sentir la piel viva de las cosas: la piel del Sol, la piel de la Luna… la piel de quien mira.

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